miércoles, 11 de marzo de 2009

Historias de mochileros #2: Cracovia, Auschwizt, Wieliczka y Gdansk

Este relato también tocó dividirlo en dos partes porque hay muchas cosas qué contar.. y eso que omito bastante información para no hacerlo kilométricamente tedioso!

Nos quedamos entonces en la laaaargaa espera en Varsovia para tomar el tren rumbo a Cracovia. Finalmente, llegó la hora de abordar! Habíamos comprado el boleto de segunda clase porque se tardaba más horas en llegar, 6 horas, y queríamos ahorrarnos la pagada de hospedaje de esa noche... aunque un compañero polaco nos había advertido que no eran muy agradables los trenes en Polonia. Y tenía razón. Nada bonito... Tampoco catastrófico, pero el punto es que en segunda clase uno no tiene silla asignada en el tren, tiene que subirse a encontrar puesto. Y los lugares en el tren pues son de estas como cabinas con una silla frente a la otra, en donde a cada lado se acomodan 4 personas, osea un total de 8 por cabinita. El asunto es que nos subimos y empezó la odisea de ver en dónde nos sentabamos. Había cabinas con la luz apagada, la puerta y las cortinas cerradas entonces uno no podía saber si había espacio o no... Había otras llenas, otras sólo con una persona pero fijo era un señor fachoso fumando y tomando... Caminamos todos los vagones del tren y no encontramos nada... Dimos media vuelta para volver a revisar.. Yo iba diciéndoles algo a Adriana y Daniel y de repente oigo que alguien dice ¿hablan español? Era un polaco muy amable, hablaba español porque estuvo en España aprendiendo y de hecho resultó ser hasta profesor de español en su ciudad.

Nos abrió campo en la cabina donde estaba sentado; habían otras dos personas: su novia y otro amigo. De repente, a los 5 minutos, la cabina estaba llena como con 10 personas porque el viajaba con un grupo como de 8 personas al sur del país a esquiar! Llevaban su parranda, trago, botana, de todo. Primero hicimos cara de "oh por Dios, nosotros sólo queremos dormir porque mañana nos espera un día de recorrer Cracovia", pero la verdad es que estaban súper queridos todos y pues ahí nos quedamos charlando un rato con ellos. Además, una de sus amigas, una alemana, resultó que vivió un tiempo en Colombia, en Tunja, y también hablaba español obviamente... Y más encima... Al rato apareció un colombiano más en el tren, un niño de Pasto... Iba en la cabina de al lado y escuchó gente hablando en español, así que se asomó y oh sorpresa, mexicanos, colombiana, europeos hispanoparlantes, jajaja... muy internacional el tren. Finalmente nos dormimos y por un milagro, obra y gracia del Espiritú Santo, mi ojo izquierdo se abrió justo en el instante en que pasábamos por un letrero que decía Krácow Glówny y vi el reloj: 6:10 am. ¿Adri, no decía el boleto que llegábamos 6:15 am? Despiertennnn! creo que ya llegamos! Dos minutos después ya estábamos abajo del tren!

Lo primero fue buscar el hostal que habíamos reservado, lo segundo comer algo! De camino a la plaza principal encontramos un lugar llamado "pierogarnia" y nos acordamos que nuestro amigo polaco nos había recomendado comer "pierogi" así que ahí fue. Los pierogi son como empanaditas rellenas de lo que uno quiera, pero en vez de fritarlas, las hierven. Ahí en el lugarcito, muy oportunamente apareció otro polaco que hablaba español (este no era profesor sino traductor), iba por un café y nos ayudó a hacer el pedido porque la que atendía no hablaba ni inglés, o se hacía la que no entendía al menos.
Cuando salimos del lugar estaba como lloviznando.. que triste... el clima en Cracovia no ayudó para nada. La ciudad es hermosaaaa, pero insisto, todo con sol, luce más.. Incluso las fotos, a mi cámara no le gusta ni la noche ni lo nublado y cuando está así no toma buenas fotos... Sólo le gusta el solecito y la luz de día para decidir funcionar bien. Decidimos ir a la oficina de turismo a preguntar si habría algún recorrido turístico en bus, tranvía o algo porque el clima no se prestaba para caminar, pero lo único que encontramos ahí fue otro mexicano, un chico de Aguascalientes, que se unió a la turisteada. No encontramos nada de buses porque "sólo funcionan en verano", cuando el clima sí se presta para caminar! Que irónico no? La verdad es que el turismo en invierno no es buena idea, la mitad de las cosas estaban cerradas, el clima horrible, etc. Pero bueno, mexicanos y colombianos aparecen en cualquier parte del mundo y época del año!
Las iglesias en Cracovia lindisimas! Muchas imágenes del Papa Juan Pablo II, por obvias razones, la casa donde se hospedaba cuando iba de visita, la ventana por donde se asomaba... El barrio judío, sinagogas.. Un ligero aire de tristeza y horror por la guerra que sufrieron que se logra, afortunadamente, minimizar gracias a la reconstrucción de hermosas edificaciones. Lo más impresionante, el imponente Castillo de Wawel... Es el ícono de Cracovia y con toda la razón.
Entrada la tarde, probamos otro plato típico polaco, una sopa llamada "bigos" hecha de repollo/col y mezcla de varias carnes. Estaba súper rica, a penas pal fríito que hacía! Aunque no hacía tanto frío como en Riga o Helsinki.
Estabamos tan cansados y urgidos de una buena ducha que a eso de las 10pm ya dormíamos plácidamente. Al día siguiente teníamos que estar a las 9 am en el punto de encuentro para tomar el tour que nos llevaría a Auschwitz y a las minas de sal de Wieliczka.

La verdad, no me quiero extender en contarles como estuvo lo de los campos de concentración. Algunas palabras que vienen deprisa a mi cabeza son: horror, angustia, crueldad... Es una experiencia de vida estar parada en ese suelo, entrar a lo que alguna vez NO hace mucho tiempo fue una cámara de gas, un crematorio, una celda, etc... ver el desespero y la agonía de la gente que murió ahí, plasmada en los rasguños de las paredes de las celdas, ver sus rostros en las imágenes que exhibe el museo, algunas de las pertenencias que hallaron durante la liberación de los campos: ropa, maletas, zapatos, objetos, cabello humano... Creo que para mucha gente, nosotros como latinos por ejemplo, el holocausto es un asunto de los libros de historia... sacarlo de los libros y ver en vivo y a todo "descolor" lo que queda de todo eso, es impresionante.. Enmudece el más fluído escritor ante la crueldad a la que es capaz de someter el hombre a sus semejantes...


Muchas preguntas quedaron en mi cabeza, muchas ganas de leer a Victor Frankl ahora sí, interés en conocer más de la historia de la II guerra mundial... ¿repudio? ¿me pregunto cómo se sobrepone un pueblo/un ser humano ante algo tan atroz? Lo que más retumba mi cabeza es lo reciente que fue... Una realidad muy reciente, muy catastrófica. Mientras caminaba por las vías del tren que condujeron a tanta gente a la muerte, recé. Dios quiera que algo así o algo peor jamás se repita...

En la tarde nos detuvimos una hora en la soleada Cracovia (la foto con cielo azul y el castillo Wawel de fondo) mientras esperábamos el segundo tour del día: las minas de sal de Wieliczka. Tenía espectativas sobre la mina porque leí que también tienen una Catedral de sal y pues, que coincidencia que la otra que conozco este en mi lindo país. Según yo la Catedral de sal de Zipaquirá era como única en el mundo, pero ahora ya sé que son dos. La mina de Wieliczka es enormeeeeeee. Según entiendo, es muy muy antigüa y ya no está funcionando. Hoy en día es 100% turístico y comercial el lugar. Está completamente adaptado a ello. Como que al principio no me pareció nada sorprendente después de haber estado en la de Zipaquirá y en la de Zacatecas porque estas dos tienen más el aire a mina. Aquí en Wieliczka las paredes estan cubiertas con madera, según dicen, para conservar la mina por su antigüedad, pero uno no se siente en una mina... Sin embargo, la parte de la Catedral si he de decir que esta hermosa... Unas tallas en sal increibles, hasta una escultura del Papa Juan Pablo II en sal... es grandísima... Peeero, obvio, la de Zipaquirá es más bonita =) jiji.

Así terminó entonces nuestra estancia en Cracovia. En la noche salimos a Gdansk... un recorrido de 11 horas en la misma clase de tren que la primera vez. La diferencia fue que esta vez ya sabíamos como era la movida, entonces, ahí me tienen corriendo como loca para alcanzar los primero vagones del tren, en donde alcanzamos a ver unas cabinas vacías... Como eran 11 horas, nos apañamos vilmente de una cabina para los 3, nos encerramos como hacen todos los demás, apagamos la luz, nos hicimos los dormidos, de hecho, nos quedamos dormidos.
Llegamos a Gdansk como a la 9:30 am del jueves... Duramos caminando buscando un hostal un rato enorme porque el que teníamos visto quedaba muy lejos de la parte principal del centro de la ciudad. A esta ciudad en principio llegamos únicamente porque de ahí salen vuelos hacia Turku, es decir, era la manera más económica de regresar de Polonia a Finlandia. Sin embargo, que buenooo que fuimos, porque está preciosa! Tiene una arquitectura espectacular, entre medieval, gótico, holandés, todo esto mezclado con un estilo como marítimo porque en realidad es un puerto sobre el Báltico. El clima fue lo mejor, soleado, no tan frío, estaríamos por ahí a unos 2°C y eso ya es ganancia.
Las calles son súper típicas y aún conservan esa distribución de "la calle de los joyeros", "de los zapateros", "de los herreros", etc. Hay muchos arcos, escudos... En medio de la ciudad, la impactante Basílica de Santa María, la edificación religiosa de estructura en ladrillo/tabique más antigua y grande de Europa. La torre principal estaba en restauración, lastimosamente, pero con todo y eso, se veía impresionante. La ciudad está tan bonita y conservada, que en un momento pensamos "aquí seguro no llegó el lastre de la guerra, todo se ve espectacular, alegre"... Pero en el interior de uno de los arcos que conducen a la calle principal, vimos unas fotos de cómo quedó la ciudad en 1945... Magia! De las cenizas a la bella ciudad que tienen ahora...
Creo que no lo mencioné antes, pero el chico de Pasto que conocimos en el tren camino a Cracovia resultó vivir en Sopot, una pequeña ciudad al lado de Gdansk... Es como una conurbación o satélite. El caso es que está al lado, así que como era "jueves con cara de viernes" y último día del viaje, lo llamamos y la idea era hacer algo en la noche, cenar, tomarnos una cervecita y listo.

La primera parte del plan se cumplió, comimos de nuevo pierogi, estos estaban mejor aún que los primeros.. Después nos fuimos a buscar un postre... Y finalmente tratamos de buscar un lugar para tomarnos la cervecita, pero la búsqueda fue infructuosa en principio... todo se veía como cerrado, apagado, el frío ahuyenta... cero ambiente. Ya nos dábamos por vencidos en la búsqueda cuando oímos una guitarra sonando por ahí en un lugarcito y alguien cantando... La guitarra llamó y nos asomamos a ver de qué se trataba. El ambiente era como extraño, no pintaba nada bien: cuatro señores como mayorcitos, una especie de reunión familiar... pero desde adentro nos hicieron señas para que pasaramos y en vista de la escacez de lugares pues ahí fuimos a parar, finalmente era el único lugar medio con ambiente que habíamos visto y podíamos tomarnos la cervecita que queríamos.

Los/as señores/as que estaban ahí resultaron de lo más querido.. A la voz de que eramos mexicanos y colombianos nos invitaron una ronda de vodka polaco... A la vista de una guitarra tan a mi alcance, Café, Agua Caliente y Hoy sonaron en Polonia y la colombiana cantando y tocando la guitarra se hizo merecedora de una cerveza cortesía de la casa... Y bueno, ya entrados en gastos, pues no fue una cerveza, sino dos y en mi caso 3 con la que me gané por cantar (más una anterior que tomamos con la comida). El resultado de esta extraña noche: Carolina se súper requetecontraemborrachó en Gdansk! Y aunque usted no lo crea, sólo con 4 cervezas! Claaaaaroooo... cabe aclarar, que el porcentaje de alcohol que tiene la cerveza polaca es absurdamente alto en comparación a lo que nosotros estamos acostumbrados... Nos lo advirtió Gabriel, el colombiano, que ya lleva 5 meses viviendo allá y dice que la cerveza polaca parece más para animales que para seres humanos, pero no le creímos.. jaja... sino hasta que nos vimos bien ebrios todos.
Al día siguiente con un guayabo/cruda monumental, no sólo porque se acababa el paseo sino porque de verdad moría, nos embarcamos en el avión rumbo a Turku... Nada recomendable lo que teníamos en la agenda para ese día combinado con guayabo... 40 min. en bus al aeropuerto de Gdansk, 80 min. volando a Turku, 35 min. del aeropuerto de Turku a la terminal de buses, 2 horas y media de Turku a Helsinki. Jajaja... Afortunadamente, antes de salir, encontramos un lugar para dasayunar un caldo de pollo que me salvó de tener el peor día de la vida!

Llegamos a Helsinki el viernes como a las 11:30 pm cansados pero recontentos! Llenos de nuevas experiencias, fotos, momentos, kilos, recuerdos, imágenes... Pensando que aunque es triste que se acabe cada viaje, siempre tiene que haber un regresar "a casa" para poder volver emprender una nueva aventura...!

4 comentarios:

  1. Que bueno éste paseito...claro que aquí hubieran llevado mecato o comiso al tren.
    Jajaja.

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  2. Chiquita:
    Te felicito por "lo bien que escribes!!!"
    EStà todo muy chèvere !!
    Varias de mis amigas me han ponderado tu Blog !!

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