martes, 10 de marzo de 2009

Historias de mochileros #1: Tampere, Riga y Varsovia

Bueno.. Ya sé que me he tardado con la crónica pero he estado haciendo el tipo de cosas que uno tiene que hacer cuando se va de viaje una semana: lavar ropa, hacer mercado, limpiar el cuarto, bajar las fotos, compartirlas, verlas una y otra vez, hacer tareas, etc. Ah! Bueno.. y descansar, por supuesto, porque termina uno medio muerto después de un trote como el que tuve esta semana que pasó.

Ya les había adelantado algo de como sería la ruta, así que como recordarán, la travesía empezó en un bus que partió desde Helsinki rumbo a la ciudad de Tampere. Teníamos que ir hasta allá porque las aerolíneas de bajo costo sólo operan en Finlandia desde las terminales de segunda de Tampere y Turku. Y cuando digo de segunda, realmente quiero decir como de tercera o cuarta, porque son unos cuchitriles que ni cara de aeropuerto tienen. La terminal de Copetrán de Barrancabermeja city es más grande que estas terminales aeroportuarias. Claro, qué se puede esperar uno si pagó 5 € por el viaje. Pero bueno, la idea era en todo caso aprovechar el día para conocer un poco Tampere y esperar la noche para tomar el vuelo a Riga.
En Tampere visitamos en tiempo récord 6 museos, un parque natural, una torre de observación y cenamos unas -deliciosamente caras- tostadas finlandesas. Recién llegamos había un sol hermosoooo pero en un abrir y cerrar de ojos se nubló y empezó a nevar de lo lindo... Por supuesto el frío tenaz. Creo que en parte por eso terminamos viendo tantos museos, porque anda buscando uno en donde escampar del frío cada dos minutos. Afortunadamente la ciudad es pequeña y se recorre rápido y los museos interesantes, así que valió la pena esta primera parada en la ciudad que toma su nombre del río Tammer.
A eso de las 8pm ya estabamos en el "aeropuerto", en donde he de decir el trato fue espantóso... De nuevo a cuentas, pagar 5 € tiene sus limitaciones, porque es la tarifa para quienes no registran equipaje, sólo bolsa de mano y ya sabemos como está ahora la seguridad aérea: uno no puede llevar nadaaa. A la pobre Adriana le botaron cremas, shampoo, desodorante.. a mi sólo el desodorante pero como duele con lo caro que es comprar uno nuevo aquí. Además de la despojada de líquidos de más de 100ml, la manoseada que me tocó a mi no fue graciosa. Pero bueno, queríamos viajar así que como dice el dicho, el que quiere marrones... ya sabemos como termina.

Llegamos a Riga y ahí nos encontramos con el novio de Adriana que también estaría con nosotras en el viaje. Como era sábado en la noche, pues no había más que ir a conocer la vida nocturna de la ciudad, claro, después de dejar las cosas en nuestro muy bien ubicado pero horrible hostal... (Lección No. 1 del paseo: nunca elegir el hostal más barato, elegir el siguiente más barato para curarse en salud, aunque nunca es garantía de nada). La noche en Riga es movidísima, las mujeres súper arregladisimas y no sé como hacen con semejante frío para ponerse las pintas que se ponen: minifaldas, escotes, tiritas, en fin.. vanidad! Eso sí todas lindísimas, unos cuerpasos, altísisisisimas! Pero eh Ave María cómo bailan! Mejor dicho, entramos a un bar súper bonito a tomarnos un cocktelito, y ps había viejas bailando, pero parecía "table dance", "cabaret", no es que lo fuera el lugar... me refiero a la manera como bailan las mujeres, para mi gusto, demasiado exhibicionista rayando en lo grotesco. Primero empiezan las amigas bailando solas en grupitos, casi casi se manosean entre ellas, se mueven como exhibiéndose (no todas, había unas que bailaban súper bien, también diferente porque es como muy coreográfica la manera como bailan, pero había unas que nada más se movían y otras que se exhibian) y mientras, los hombres del lugar parecen elegir con quien quieren bailar. Cuando bailan en pareja, es más grotesco aún. Pero bueno, se les abona que tienen ritmo, al menos!... si es que sirve de algo después de mi desprestigiosa descripción.
Nos fuimos tempranito a dormir porque al día siguiente sería el maratónico recorrido por la ciudad, tendríamos sólo un día para conocerla. Afortunadamente son ciudades no tan grandes y se logra, pero en esta época del año hay un inconveniente tenaz: el frío no es buen compañero de viaje, dificulta el recorrido. Y el domingo fue particularmente frío en Riga. No nevó, pero heló... Sin embargo, como pudimos, recorrimos toda la parte antigua de la ciudad, visitamos un par de museos, entramos a misa, compramos souvenirs y nos dimos por bien servidos.
Riga me pareció una ciudad nostálgica, gris, y no sólo por lo nublado del cielo. Los dos museos a los que entramos sólo hacían referencia a todas las guerras en las que se vio involucrada/sometida Letonia. Fotos impresionantes de la ciudad en ruinas, del dominio soviético, de la invasión alemana, en fin. Son países que han vivido -lo que ahora es "su historia"- muy recientemente, y por lo mismo, se puede aún sentir en el ambiente. Claro está, es impresionante la arquitectura, imponente... Y pensar que todos esos edificios fueron bombardeados y quedaron en ruinas... Excelentes reconstrucciones! En particular, el lugar más icónico y representativo de Riga, los edificios de la Congregación de las Cabezas Negras.. Súper bonitas fachadas.
Al día siguiente, el lunes, salimos tempranito para el aeropuerto a embarcarnos en una jornada largaaa de viajes, aviones y tren para llegar a nuestro destino final que sería Cracovia, pero no sin antes hacer una parada en Varsovia para conocerla al menos por unas horas.
Y fue literamente por unas horas porque entre que tuvimos que hacer una escala en Estocolmo y que el aeropuerto de Varsovia estaba a 40 minutos de la ciudad, fuimos llegando como a las 5 de la tarde en un estado de cansancio y hambre que sólo ameritó subir al mirador del piso 34 del Palacio de Artes y Ciencias para apreciar el atardecer.
Desde ahí, vimos una ciudad absolutamente cosmopolita, moderna, enorme, llena de luces, edificios, centros comerciales, luces neón, tráfico, avisos publicitarios, etc. Y vuelve entonces el comentario: "y pensar que todo esto algún tiempo no hace mucho estuvo completamente destruido...". La diferencia de Varsovia con el resto de las ciudades es que la rehicieron de cero, y poco quedó para conservar. Existe una parte antigua a la que no alcanzamos a ir por tiempo y distancias, pero en realidad, la ahora capital polaca es una ciudad digamos que -como cualquier otra- en el sentido estereotípico de lo que conocemos como una ciudad.
La espera por el tren a Cracovia fue laaaargaaa.. nos resguardamos gran parte del tiempo en el centro comercial que quedaba justo frente a la estación de trenes, y he de mencionar que en dicho lugar encontré una tienda Naf Naf!! Un Sisley!!! y un almacén de Lee! Les suenan las marcas? Jeje..

3 comentarios:

  1. Que rico muy emocionante aunque la agenda muy apretada. Te felicito, ya etas cogiéndole el ritmo a éste tipo de turismo.

    ResponderEliminar
  2. ¿Y no le tomó foto a las exhibicionistas?

    ResponderEliminar
  3. ¿Y no le tomó foto a las exhibicionistas?

    ResponderEliminar