Aquí estamos de regreso.. ya sé que me he tardado un montón en documentar este increible paseo pero como les había advertido, la agenda de Abril está algo apretada y ahora a eso le sumamos que tengo una gripita de esas que sólo a mi me saben dar! Por lo mismo, en vista de que el cerebro está constipado y pocas ganas de estudiar dan, decidí mejor ponerme al día con la crónica.
Como en este caso ya les adelanté las fotos que publiqué en picasa, habrán visto lo mágico que fue! Tanta maravilla, tanta magia, tanta comida deliciosa, shows espectaculares, lugares preciosos, todoooo, gracias a la infinita amabilidad de Vasily, Beatriz y de la pequeña Alicia que es una hermosura de niña! De verdad que un simple gracias se queda corto! He quedado en deuda de corazón con ellos!
La primera parada de este fascinante viaje fue San Petersburgo. Llegué el sábado 4 de abril en la tarde. En la estación me recibió Vasily y de ahí nos fuimos directamente al hotel que el había reservado para la estadía en esa ciudad. Era como un sueño estar en Rusia... En los mapas se ve tan, pero tannnn lejos, que bueno, uno no se imagina que de repente algún día vaya a estar ahí! Peroooo.. allí estaba! Además con Vasily, un amigo tan especial para todos en la familia, que como les decía la vez pasada, es una suerte que justo ahora que ando en Finlandia él este viviendo en Moscú porque son súper viajeros también, así que corrí con suerte de encontrarlos disponibles!
Llegamos al hotel y estaba hermosísimo! Yo me sentía como princesita porque como le decía a Vasily, en esta época de la vida mis viajes son remochileros, llegando a hostales que ni una estrella tendrán (como el que les contaba de la vez que fui a Riga..), etc. Este era un hotel precioso, cinco estrellas, hasta con spa! Una vez instalados, bajamos a comer en el restaurante del hotel llamado Sevilla y oh sorpresa el mesero, no sólo era súper atento, además hablaba español! La comida estuvo por supuesto deliciosa y de ahí salimos en dirección al Teatro Mariinsky donde veríamos el ballet ruso en la obra Don Quijote!
El teatro, que les puedo decir... es una cosa.. deslumbrante... los techos, los palcos, las sillas, el telón, las lámparas, todo! Todo dorado, brillante, perfectamente bien conservado. El ballet estuvo lindísimo, los bailarines principales demasiado profesionales (aunque la mujer paracía que se iba a partir de la flacura tan bárbara, pero bueno, así son las bailarinas). Después de todo, no cualquiera llega a bailar en el Mariinsky. Fue una lástima que no hubiese habido funciones de cascanueces para esas fechas, pero la obra que vimos estuvo súper entretenida y tuvo de todo! Los vestuarios lindísimos, los escenarios, los personajes, la historia como tal muy divertida y el baile muy profesional. Gracias a Vasily estabamos súper bien ubicados, con el escenario casi enfrente! En el intermedio de la obra, tomamos champaña con un pasabocas de caviar rojo, según Vasily es la tradición cuando se va al teatro! Así la tradición invitó a brindar por mi llegada!
El domingo temprano desayunamos kasha, un plato típico ruso que es básicamente avena cocida y ellos lo comen según entiendo de diferentes maneras. Aquí la probamos con frutos secos (ciruelas pasas, uvas pasas, duraznos secos, etc.) súper nutritiva y energética para un día de caminar y conocer! La primera parada fue en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, un lugar que uno no logra imaginar cómo es por dentro porque lo que ve desede afuera son las murrallas construidas para defenderse de los suecos. Allí esta la iglesia donde están los restos de los emperadores, por supuesto, de Pedro el Grande, entre otros. Lo más bonito del lugar es la vista que tiene sobre la ciudad y el río...
De ahí caminamos hacia uno de mis lugares favoritos del paseo, la Iglesia de Resurrección de Jesucristo, una de estas iglesias rusas que parecen de chocolate cubiertas con caramelo de colores! No sólo por fuera es una obra de arte, por dentro, es admirable, uno no sabe para donde mirar, pero cualquier ángulo que se elija será igualmente deslumbrante. Las paredes de la iglesia están recubiertas con mosaicos de arriba a abajo y de un lado a otro, formando varias obras de arte muy escpeciales y formando una maravillosa obra: la iglesia.
La siguiente parada el domingo fue exquisita: no sólo en cuanto a sabor, también en cuanto a ambiente, sonido, todo! Fuimos al buffet dominical del Café Europa, un lugar súper lindo en el Gran Hotel Europa de San Petersburgo. El lugar precioso, con música en vivo, y comida hasta para botar por la ventana! Toda deliciosa, gran variedad, muchos platos típicos, ensaladas, entradas, jamones, quesos, sopas, carnes, acompañamientos, jugos, frutas, champañas.. y postres.. que postres...! Todo ahí a nuestra disposición, esperando por nosotros para devorarnos todo! Empezamos con las ensaladas y bueno, mi plato se llenó de inmediato porque en Rusia hay muy buenas ensaladas (todos hemos comido alguna vez la famosa "ensalada rusa".. pues ahora la probé pero de verdad verdad y en Rusia! jiji)... Para este momento ya tendría yo unas 2 copas de champaña en la cabeza porque el mesero muy amablemente nada más veía que se intentaba vaciar la copa y ya estaba rellenándola de nuevo! Que eficiencia, pero he de decir que nunca había tomado tanta champaña en 25 años! jajaja! Después vino la sopa, aquí la elegida fue la famosa Borsch, de remolacha/betabel con repollo, estaba riquisisisima! Para el plato fuerte tuvimos venado con champiñones salvajes "al estilo ruso" y un pancito en forma de canoa.. Suculento! Y para cerrar con broche de oro unos postres que bueno.. uds. ya vieron en las fotos como lucían.. simplemente irresistibles!
Del restaurante salimos a caminar un poco los kilitos que nos comimos y fuimos a comprar entradas para algunos eventos a los que iríamos esos días. Esa noche encontramos entradas para ver un coro de cosacos llamados Atamah. Sus voces espectaculares, cantan canciones de tipo religioso pero con mucha pasión, armonía y entrega. Visten los trajes típicos de su región y en particular estos, como decía Vasily, si eran verdaderos cosacos, provenientes de esa región. Saliendo del teatro donde fue el concierto, caminamos un poco e hicimos la última parada en el día en un lugar muy exótico, medio índigena, donde venden tés también bastante exóticos y de muchos lugares del mundo. Recuerdo haber pedido uno que era de Sudáfrica...!
El lunes nuevamente inicó el dia con una enegética kasha, estaba algo nublado, nevando, pero el plan era visitar el Museo Ruso así que con nieve o sin ella allá iría a parar. Empezaba semana laboral así que Vasily muy amablemente me dejó en el museo porque el clima no estaba para caminar mucho y el siguió a atender unos compromisos que tenía de trabajo. El museo estuvo súper lindo! Lo que más me gustó fue sobre todo la gran colección de objetos que tienen en todo tipo de materiales, textiles, marfil, madera, cerámica, porcelana, metales, de todo! Unos trabajos artesanales preciosos. Cuando salí del museo ya había dejado de nevar así que ahí si me pude ir caminando sin problema y me fui entre las callecitas como puebleando, asombrándome del hecho de que cada equina en esa ciudad sea tan absolutamente monumental! Uno se siente una molécula al lado del tamaño de los edificios, los palacios, las casas, todo!
En la tarde asistimos a otro ballet, esta vez folclórico. La idea era que ibamos a ver danzas rusas, pero justo ese día el repertorio fue internacional y cero ruso... jajaa! Pero de todas maneras, el ballet se lució y aunque no hubo ruso, hubo de Grecia, España, Moldova, Korea, hasta joropo venezolano bailaron! Y tangooo, mucho tango porque les encanta el tango a todos en estas latitudes; al igual en Finlandia, el tango es una institución! Mis favoritos fueron el baile griego y el de Moldova... espectaculares y la maestría de los bailarines indudable! Una de esas veces en que viéndolos me decía... debí haber sido bailarina... jajaj... Esa noche visitamos el bar del hotel, muy agradable por cierto, porque está construido en lo que originalmente fueron las cabas de Eliseev... Allí nos tomamos un vinito delicioso y comimos los tradicionales pancakes rusos con caviar! Ah! Y se me olvidaba mencionar que de camino al hotel, encontramos una pastelería que a Vasily le gusta mucho desde que era niño, y compramos unos postrecitos llamados kartoshka o papas/patatas... Después del pancakes y el vinito, tomamos té con la famosa kartoshka y no se imaginan la delicia... Es como un pastelito de chocolate pero la masa es muy suave, como cremosa y esponjosa a la vez... mmm riquisimoooo!
El martes el día no pudo haber sido mejor! El sol salió, brillaba hermosa la ciudad y yo me dirigía al Hermitage! Después de la kasha de la mañana, me preparé para enfrentarme al mousntroso museo... Tardé como una hora en llegar porque me fui tomando nuevamente todas las fotos que ya había tomado pero que ahora con sol se veían simplemente más espectaculares! El Hermitage, que les puedo decir, es una de esas cosas que uno TIENE que conocer, y gracias a Dios hoy puedo decir que ya estuve ahí! No sé si cabe el -lo conozco- porque es tan grande que uno no termina de conocerlo... Hay una leyenda en la entrada que dice que si uno se detuviera un minuto en cada obra que tiene el museo, tardaría como 100 años en recorrerlo... Yo me estuve 4 horas y terminé muerta osea que calculen cuánto vi.. Una razón poderosa para volver!!! Lo impresionante del Hermitage además del tamaño y de la amplia colección, es el palacio como tal.. Las salas de lo que fuera el Palacio de Invierno de los reyes son impresionantes... es más, ese cálculo de los 100 años esta mal hecho, porque no sé si ahí tuvieron en cuenta el tiempo que uno se queda atónito viendo la arquitectura del lugar, la decoración, las puertas, manijas, lámparas, pisos, arcos, galerías, habitaciones, columnas, etc. etc. El palacio como tal es una obra de arte...
En la tarde me encontré con Vasily que había estado trabajando y fuimos a dar una caminata porque ya era el último día en San Petersburgo. Caminamos por varios canales de la ciudad, que como les decía con las fotos, la llaman la Venecia del norte porque está llena de puentecitos por todos lados, entramos a la Catedral de St. Isaac, una mole enormeeeeeeeeeee y por supuesto lindísima y como la kartoshka tuvo tan buena aceptación en el "público presente", pues fuimos por otra!
El atardecer del martes no pudo haber sido mejor para una despedida con cara de -nos volveremos a ver algún día-... Y aún más lo confirmé con el amanecer del día siguiente, como teníamos que levantarnos temprano para ir al aeropuerto, el día se levantó conmigo en un cielo rojizo-azulado que cálidamente decía hasta pronto!
San Petersburgo fue en 4 días un auténtico deleite... es una ciudad para recrear la vista, halagar el paladar, estimular todos los sentidos... Si la idea cuando la construyeron era que pareciera una ciudad europea, la "ventana de Rusia hacia el mundo occidental", creo que hicieron bien su trabajo... la dejaron monumental!
Y eso que hubo cosas que no pude ver por aquello del invierno.. por ejemplo, los palacios que quedan en las afueras de la ciudad, con muchas fuentes, estatuas y demás lujos (por ejemple el Palacio de Peterhof con salida al Báltico) se visitan a partir de finales de abril o mayo, así que otraaaa razón más para volver..!
Las fotos de estos días ya saben están aquí: http://picasaweb.google.es/caritolobogue/ViajeDeEnsuenoARusiaSanPetersburgo?authkey=Gv1sRgCJSck4bOsf6CMg#
Y algunos videítos:
domingo, 19 de abril de 2009
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No había tenido tiempo de leer y por hoy solo alcanzo a esta... que envidia! de verdad!
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