Sabíamos de unos 3 karaokes en el centro de la ciudad así que nos dimos a la búsqueda. Llegamos al primero, y el ambiente no pintaba nada bien, el promedio de edad giraba alrededor de los 50 años, así que buscamos el siguiente y una vez ahí, no pudimos ni entrar porque había una cola enorme de gente esperando un lugar. Así que nos fuímos a la tercera opción, que quedó descartada en la puerta cuando muy "amablemente" el guardia de la puerta nos informó que había que pagar 7 € sólo por entrar.

Para este momento ya habíamos pasado como una hora caminando de un lugar a otro y justo cuando dábamos media vuelta para resignarnos con la idea del karaoke, nos encontramos con otro grupo del Domus Academica. Ya iban de regreso a la residencia y les contamos de nuestra entretenida noche en busca de un karaoke y surgió entonces la idea de hacerlo en el apartamento de uno de ellos, Francesco de Italia, buscando los videos para karaoke desde Internet por YouTube.


Finalmente pudimos cantar, todos apretujados en un cuarto de 19 m², pero salió! Y lo mejor, no costó ni un céntimo y eso que comimos y todo, porque como a eso de las 2 am, todos hambrientos pudimos degustar una deliciosa pasta preparada por los dos italianos del grupo.

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