Si han leído con juicio, se podrán imaginar que el bus se tomaba a una cuadra de donde estabamos en ese momento, por aquello de que todo queda medio cerca. Y menos mal porque faltaban 10 minutos para que saliera el último de ese día, y aquí no esperan ni un segundo más de la hora que esté establecida. Nos fuimos Adriana, Su, Anastasia y yo para el lugar que nos habían indicado, frente a la oficina de correos, y vimos que el famoso bus ya estaba ahí. No sé si fue impresión de todas que ya estaba por arrancar, pero tocó echar carrera para que no lo fueramos a perder.
Para los que no saben, IKEA es una empresa de productos para el hogar, muebles, accesorios, decoración, etc. de origen sueco, que de hecho es muy famosa en el ámbito del diseno industrial porque fue pionera en el diseno modular. Eso de comprar muebles enormes que vienen en una pequeña caja compacta listos para que uno los arme en casa, se lo debemos a ellos. No se distinguen precisamente por la calidad, aunque no son malas cosas, pero sí por el diseño y sobre todo por el PRECIO! Para lo que son los estándares europeos, las cosas se consiguen allá a precio de huevo. Y más encima íbamos en bus gratuito, así que qué mejor para comprar las cositas que necesitabamos todas para la supervivencia diaria. Aunque eso del bus gratis es todo un cuento, ya se darán cuenta por qué.
Una vez en el bus, nos encontramos con Clara la española, Diana de Croacia y Carolina de Brasil. ¡Cómo no encontrarse con las 3 o 4 personas que uno conoce en una ciudad de 500 mil habitantes! Nos dirigíamos hacia el almacén que está ubicado en Espoo, una de las dos ciudades vecinas de Helsinki, y que junto con Vantaa, conforman el área metropolitana. Aunque no sé si fue que el bus tomó alguna ruta alterna o qué, porque yo vi puro lago, pasto, nieve y arbolitos en el camino. Es decir, se supone que las ciudades están pegadas, así como decir Tlalnepantla con Ciudad de México o Soacha con Bogotá, pero aquí nada que ver con esas multitudes. Es decir, si se nota que uno está viajando a otra ciudad.
El bus tardó exactamente 30 minuticos. Llegamos y preguntamos a que hora saldría el de regreso. Dos opciones nos dieron: 5 pm y 8 pm. Eran las 4:30 pm para entonces así que pensando que nos llevaría más de media hora realizar las compras, nos fuimos con toda la parcimonia del caso.
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Yo no pensaba comprar mucho. Nada más necesitaba un par de platos, una taza, un cuchillo, un trapito para la cocina, otra toalla, algún recipiente para poder lavar en casa y una palita para poder cocinar. Afortunadamente, el día anterior, una compañera de mi grupo de tutoría me había dado unos cubiertos, un sartén y un par de ollitas que no necesitaba porque ella encontró más cosas en su departamento. En otras residencias donde los apartamentos son compartidos entre 4 y hasta 8 personas, si hay más cosas de hogar. Este en donde yo vivo es pelado pelado. Pero bueno, eso redujo la cantidad de cosas por comprar, porque además al término de la estancia quien sabe que se hará con eso!Agarramos nuestro carrito y nos dirigimos al elevador para dar inicio a las compras.
El dichoso elevador nunca llegó así que como éramos 6 chicuelas intrépidas y extranjeras, decidimos cargarnos el carrito de compras hasta el segundo piso donde empezaban, según nosotras, las cosas. Por supuesto todo el almacén nos miraba raro a las 5 cargando el carrito, Su tomaba las fotos para registrar el ridículo episodio. Pero no sólo nos miraban rayado porque aquí en Helsinki nadie hace ruido, ni rompe las reglas, también, supongo yo, porque en el fondo sabían la tamaña tontería que estabamos haciendo..jpg)
Llegamos al segundo piso muy orgullosas de haberlo logrado, pero sólo subimos para darnos cuenta que teníamos que volver a bajar porque de hecho el piso de las compras era el primero, y lo mejor de todo, ahí había una enorme fila de carritos esperando por nosotras. Definitivamente uno no puede negar su estirpe... de vez en cuando se le sale a uno lo animal!
Terminamos de realizar nuestras compras, sin dejar de sorprendernos por los económicos precios del lugar. Yo pagué 17 € y fueron al menos unas 10 cositas las que compré. Hasta unos marquitos para las fotos que me traje y un florerito con un bambú para decorar la alcoba. Eso fue recomendación de Su porque el 25 de Enero se celebra el año nuevo chino y ellos lo utilizan en esta época como símbolo de prosperidad. .jpg)
Estábamos todas pagando a eso de las 5:00 pm, no sé si recuerdan que al principio comenté que sólo había dos buses de regreso, el de las 5 y el de las 8. Aquí es donde el bus deja de ser gratis, a menos que uno sea más listo de lo que nosotras nos vimos. Teníamos tres horas por delante, eran las 5 de la tarde así que no hubo otra opción que ir a gastarnos los 3 euros que hubiera costado el bus normal, en la cafetería de IKEA.
Al cuarto para las ocho, ya un poco desesperadas de estar ahí, deseándo que no se hubiera olvidado nada para no tener que volver, nos dirigimos al dichoso bus. No sólo estabamos cansadas de la espera, también de la gente y sus miradas rayadas y de ya cállense por que hablamos muy duro, o mejor dicho, en voz normal, pero para los estándares helsinkianos nuestro volumen es muy ruidoso. Lo bueno es que ya tengo donde comer, con qué cocinar, par de limpiones, una almohada y mi altarcito de decoración en el cuarto.

:D ILD
ResponderEliminarOrale con la anécdota del carrito... ahora si te salió lo chilanga (y atus amigas también)..jejejee. ILD.
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