viernes, 16 de enero de 2009

Urgen puertas en Helsinki

Después de ya ni sé cuántos años, como 6 o 7 de anteponer cualquier clase de excusa, verdadera o falsa, al asunto del ejercicio, -que el tiempo, que la plata, que las clases, el trabajo, etc.- finalmente, por alguna extraña razón, aquí en Helsinki decidí meterme al gimnasio. Tal vez porque tengo motivos suficientes para querer estar en forma por los acontecimientos que se aproximan, o porque a los 25 años es necesario estar en forma y saludable, o porque es una excusa para -tal vez-conocer más gente, o porque no estaba taaan cara la inscripción, en fin. Por lo que sea me metí y que bueno, porque no sólo se siente chévere hacer ejercicio, además me encontré de repente, sin saberlo, en uno de los lugares más adecuados para conocer mucho más de la cultura de este lugar.

El miércoles decidimos ir a estrenar nuestra credencial del gimnasio Su, Anastasia, Adriana y yo. Como no se sabía cuál de todas estaba en peor condición física, decidimos que empezaríamos con algo suave, haciendo un poco de cardio (caminadora, escaladora, bicicleta, elíptica) para no morir en el intento de ponernos en forma.

A eso de las 6:30 salimos para el gimnasio y quedamos de vernos con Anastasia en frente de la estación de trenes. No sé si ya lo mencioné antes pero Adriana, Su y yo vivímos en el mismo edificio, Anastasia vive un poco más lejos porque ella va a la facultad de Agricultura y esa queda en otro campus, no en el del centro. A penas ella nos vio, nos dijo: Chicas, creo que no las van a dejar entrar con sus zapatos, les van a pedir que se los cambien. Ella más precavida si había ido vestida como con ropa de calle y con su ropa deportiva en la mochila. Nosotras, por no querer cargar mucho, más de lo que ya de por sí uno se tiene que poner para no morir de frío, nos habíamos ido medio listas para la actividad. Es decir, yo por ejemplo me puse mi sudadera, con toda la ropa termica debajo, los demás aditamentos necesarios para el frío encima de la sudadera y los tennis. El punto es que aquí hay una clara diferenciación entre los "outdoor shoes"- zapatos de calle y los "indoor shoes"- zapatos para estar adentro de cualquier lugar. Por ejemplo, hay que quitarse los zapatos al entrar a una casa, o cambiárselos si uno va a entrar a las instalaciones del gimnasio. Como una buena parte del año hay nieve y otra gran parte del año llueve, obvio se ensucian, pero aquí si toman ese tipo de medidas muy en serio. Dijimos, bueno, ni modos, a ver que pasa, no trajimos más zapatos así que a ver si nos dejan pasar.

Llegamos y no nos dijeron nada porque la gente del gimnasio está sólo como en la recepción del lugar, y de ahí hay que bajar unas escaleras para llegar al gimnasio y al área donde están los vestidores que es en donde uno en teoría se cambiará los zapatos, y como aquí nadie rompe las reglas, los de la recepción pensarían que nos iríamos a cambiar los zapatos.

Una vez abajo, buscamos en donde estarían vestidores y los lockers porque obviamente con el frío uno trae kilos de ropa encima que hay que quitarse para estar cómodo para el ejercicio. Logramos identificar el loguito de "mujeres" en una puerta y entramos. Bingo! Los lockers... Hey, pero... Un momento, también es el vestidor... What? Y de paso también están aquí las duchas... Pero... ¿cómo? Hay 6 duchas en un sólo espacio... Mmmmmmm... Ok, el panorama era: mujeres desnudas caminando libremente por el lugar, vistiéndose, cambiándose, bañandose. Jum... No tengo nada en contra del cuerpo humano desnudo y menos el de las mujeres que es por mucho más agradable... Pero, en mi ranchito, "de a donde a yo vengo", puallá usamos PUERTAS! El paraíso para una lesbiana creo... Welcome to the finnish gym culture! No habiendo otra opción, pues nos cambiamos ahí. En mi caso, tenía que quitarme todo lo térmico que traía debajo para quedar lista.

Dejamos nuestras cosas en un par de lockers sin seguro, porque uno tiene que cargar su propio candado y no llevábamos ninguno, y listo! Nos fuimos hacia el área de máquinas. Cada quien agarró su aparatico y a darle... Mientras pedaleaba observaba a mi alrededor y en ese momento creo que entendí porque le exigen a uno que se cambie los zapatos con los que camina en la calle y se ponga unos medianamente limpios: gente en medias-calcetines, incluso descalza! Está bien, pensé, creo que la próxima traeré los tennis en la mochila porque esta gente de verdad se toma las cosas muy en serio... Seguí pedaleando y de repente sentí que algo me hacía falta, estaba pensando de más, normalmente en el gimnasio se relaja un poco más la mente... mmm.. ¿que me falta? El ejercicio de observación continuaba... Clarooooo! Me hace falta el estruendo que uno escucharía normalmente en un gimnasio en Colombia o México! Música que le inyecte a uno energía para ejercitarce. No. No música. Hasta el gimnasio es silencioso. Eso sí, la mayoría de gente estaba enchufado a un ipod o mp3. Así que no tuve más remedio que seguir meditando y observando.

En mi pedaleada silenciosa y aburrida sin música, pensaba sobre el asunto de los vestieres... Seremos más pudorosos los latinoamericanos? Bueno, Su al igual estaba algo consternada, entonces tal vez los asiáticos también? O simplemente es que los europeos son más abiertos, liberados, etc.? De repente recordé un dato importante de la cultura finlandesa que había leído antes de venirme tratando de estar "preparada" para la novedad. Es tal vez el aspecto más arraigado y característico de los finlandeses. Se llama "Sauna" y aquí es toda una tradición y un ritual. Todos conocemos el sauna o -la sauna- como aquí le llaman, este baño de vapor con olor a eucalipto es oriundo de esta tierra y es una práctica cotidiana en este lugar. Casi casi hay más saunas que gente, bueno no tanto, pero la proporción es como de 4:1, por cada cuatro personas hay un sauna. Lo normal es que cada vivienda tenga su propio sauna porque es una práctica familiar o reservada para compartir con los amigos más cercanos. Incluso de lo que leí recuerdo que decían que en la antigüedad, las mujeres daban a luz dentro de los saunas porque es un lugar de purificación, tranquilidad, relajación; o sea, desde que los niños nacen aquí, se inician en el ritual de la sauna. También existen algunos públicos, y por ejemplo, residencias como esta en la que yo vivo, tienen el suyo. Eso sí, cuando son públicos, son femeninos o masculinos, hay muy pocos saunas mixtos, porque que creen, y he aquí el dato relevante para la historia del gimnasio, uno entra al sauna como Dios lo trajo al mundo.

Basándome entonces en mis referencias, dije, pues claro, como no van a tener duchas compartidas, vestidores compartidos, etc. en un gimnasio si están acostumbrados a andar completamente desnudos casi todo el tiempo. Incluso, el gimnasio cuenta con sauna y está ahí mismo en ese espacio de los vestidores. Es una de las únicas dos puertas que hay ahí: una da a las duchas compartidas y otro al sauna compartido. Esas tres áreas en total conforman el área de circulación -sin ropa-. Jajaja...

Estuvimos aproximadamente una hora en el gym y fue suficiente. Que bien se siente! De regreso por nuestras cosas en el vestidor simplemente nos pusimos todo encima y listo! Una duchita no caía mal en ese instante por la sudada y todo, pero en casita me esperaba un lindo baño con puerta y una palabra que no sé si aquí conozcan: privacidad!

Y la foto pal recuerdo! (está un poco borrosa, pero esa que se ve ahí es la entrada a las escaleras que conducen al gimnasio o "liikuntatiloihin".

PD: Por razones altamente obvias, no hay fotos que describan los acontecimientos narrados en esta historia.

3 comentarios:

  1. jajaja .... nombre yo me hubiera llevado un "super rebozo" jaja !! no podria andar asi de EVA por ahi ..
    Cuestion de costumbres, cultura..definitivamente

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  2. Ya te irás acostumbrando a mas novedades

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  3. Que risa! pero entonces debería ser mixto! espero ansiosa la historia del sauna! porque ni modo que se devuelva sin haber entrado a uno!

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